31 mayo 2013


El Centro de Investigación en Síntesis Química (CISQ) de la Universidad de La Rioja (http://cisq.unirioja.es/) ha realizado su IV Jornada de Química. En uno de mis primeros post expliqué qué es el CISQ, en qué investigan sus grupos y por qué es un centro extremadamente importante dentro de la I+D+i de la Comunidad Autónoma de La Rioja.
Tras la Jornada me quedan dos sensaciones contrapuestas que creo se extienden entre la mayoría de los miembros de este Centro de la Universidad de La Rioja. Por un lado la Jornada científica la podemos catalogar de excelente. Por otra parte, creo que nadie, salvo nosotros, ve la relevancia de este Centro en La Rioja, de sus investigaciones, de su capacidad de formación…
En el anterior post di bastantes datos sobre la importancia del CISQ. Hoy me quedo con uno que ha sido facilitado por Pedro Campos (director del Centro) en la inauguración de la Jornada. Las tesis doctorales defendidas dentro del CISQ suponen el 20% de las tesis doctorales del toda la Universidad de La Rioja, o sea, de toda La Rioja. ¿Importante, no? Es algo en lo que tenemos que hacer énfasis y que los políticos y los medios de comunicación de nuestra comunidad deberían de valorar, deberían de poner en valor.
Materiales alternativos al grafeno, nanotecnología, motores moleculares, biocombustibles y energías alternativas, vacunas contra el cáncer, nuevos compuestos organometálicos con interesantes propiedades… Estoy convencido, estoy seguro, que si estas conferencias hubieran estado enmarcadas, organizadas, patrocinadas por otras instituciones, organismos o sectores de la región, el impacto mediático hubiera sido mucho más importante.
Dos investigadores de prestigio, impartieron sendas conferencias de dos horas, fáciles de entender, necesarias de conocer. La conferencia “De los biocombustibles a la biorrefinería. Hacia una sociedad sin petróleo” tuvo contenidos que la mayoría de nuestros políticos tendría que conocer, por los que la mayoría de nuestros periodistas deberían tener curiosidad. Este país no tiene una política energética y eso nos lastra. No al fracking, no a la nuclear, no a la térmica, sin subvenciones a las renovables, sin petróleo… pero queremos una energía barata. Hay alternativas, pero están en la investigación por la que tampoco apostamos.
Cuatro investigadores jóvenes mostraron el potencial del Centro. Julián Crespo, Nuria Martínez, Santiago Ruíz y David Martínez lucieron buen trabajo, Química de alto nivel y cada vez más interdisciplinaridad. Química, Física, Materiales, Bioquímica, Medicina se mezclan en trabajos que van saliendo a delante contra viento y marea y quedando reflejados en las mejores revistas internacionales. Un aplauso por ellos; no lo tienen fácil pero siguen empujado y aprendiendo.
Un ejemplo de lo conseguido. Hace menos de un mes un antiguo miembro del Centro, doctor por la Universidad de La Rioja, Gonzalo Jiménez Osés estuvo nominado como mejor investigador postdoctoral de una “pequeña” Universidad de un país con “poca tradición” investigadora, la Universidad de California en Los Ángeles. No obtuvo el premio, pero estar nominado entre investigadores procedentes de todo el mundo y todas las disciplinas de esa Universidad es un mérito incuestionable. Hablaré de ello en algún otro post.
Os dejo con una foto de familia de los componentes del CISQ. ¡Un centro por el que merece la pena apostar y que sin duda tiene su mayor valor en el capital humano! Creemos en ello y seguiremos trabajando.

Foto de familia de los miembros del CISQ

Posted on viernes, mayo 31, 2013 by Héctor Busto

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24 mayo 2013

Como me imaginaba fue un auténtico lujo poder participar en el programa Educa en Digital de Radio3w y ser entrevistado por Luis Moreno  para su sección. Espero que la entrevista (aquí dejo el podcast) haya quedado bien y los oyentes hayan podido sacar conclusiones y/o opiniones acerca de la enseñanza de la Química en edades tempranas, o sea para niños. Os dejo también la entrada que sobre la entrevista escribió en su magnífico Blog Luis Moreno. Como siempre en una entrevista se quedan temas en el tintero y quiero aprovechar el Blog para exponerlos. 

Luis al mando del micro


No hablamos mucho de la aparente disyuntiva contenido-continente de la formación de futuros maestros en especialidades científicas, pero tanto Luis como yo somos de la misma opinión. No se puede enseñar algo que no se conoce. Ya se que últimamente está muy en boga y se le da un gran peso a la forma de enseñar las diferentes disciplinas así como a adquirir competencias más que conocimientos. Y no lo veo mal. No es lo mismo enseñar conceptos de Química a un niño de 12 años que a un joven de 20. Y dentro de los niños de 12 años la diversidad es enorme. Pero lo que sí es necesario en ambos casos, y que evidentemente tiene que ser lo primero que tiene que adquirir el enseñante, es el conocimiento de lo que se está impartiendo. Y no me vale, y esto lo he oído, aprender justo lo que tengo que enseñar. Es decir, si un maestro de primaria tiene que enseñar a sus alumnos la diferencia entre un cambio físico y un cambio químico, dicho maestro no debe quedarse solo en aprender ese concepto (o adquirir esa competencia). Tiene que dominar el tema, tiene que saber más, bastante más. Ese saber dará herramientas al maestro para enseñar una misma cosa de formas diferentes en función de la capacidad de su alumnado, a resolver preguntas y tal vez lo más importante a crearlas. Y con esos cimientos sólidos ya podremos entrar en materia didáctica y en las mejores formas de hacer llegar los conocimientos y competencias. Nadie duda que para enseñar Latín hay que dominarlo. ¿Por qué últimamente el centro de la educación (o a mí me lo parece) está en el cómo enseñar y no en lo qué se enseña? La Química, la Ciencia, necesita del esfuerzo para dominarla, pero eso no debe de asustar. Y si eso nos asusta ahí nos queda nuestro famoso modelo productivo de ladrillos y servir cervezas.

Y añado otra preocupación mayor sobre la enseñanza de la Química. Los futuros graduados en Educación Primaria (antiguo magisterio) pueden tener la opción de hacer el Máster de Profesorado que les capacita para impartir docencia hasta en Bachillerato. En ese Master hay diferentes especialidades en función de la disciplina en la que uno está más preparado. Una de las formas de acceso que se está debatiendo para que estos graduados puedan acceder al módulo correspondiente a Física y Química es realizar 18 ECTS (créditos europeos) de asignaturas de Física y Química del Grado en Química. Es decir, un Graduado en Educación Primaria que no haya visto la Química y la Física desde 3º de ESO y en la carrera haya recibido la asignatura semestral de Didáctica de Física y Química, podría cursar 12 créditos de Física y 6 de Química y si los supera tener acceso al Master de Profesorado en la especialidad de Física y Química. Si el alumno aprueba el Master (un curso con más carga didáctica que de contenidos) ya podría estar capacitado para impartir, pongo por caso, Física de 2º de Bachillerato. Es evidente que tiene que pasar diversos filtros pero: ¿parece razonable que con una asignatura semestral de Didáctica de Física y Química se pueda acceder a cursar unas asignaturas de Química y Física del Grado en Química? ¿estamos dando a entender a los alumnos que esa Didáctica es suficiente para abordar las otras asignaturas del Grado en Química? ¿parece razonable que con 18 créditos (menos de  un tercio de un curso) de un Grado en Química se pueda acceder al Master de Profesorado en la especialidad  Física y Química? Mi respuesta, os podéis imaginar, es que no.

Un reciente informe realizado por la Fundación BBVA sobre la comprensión científica de ciudadanos de diversos países de Europa pone los pelos como escarpias. Ante la cuestión le rogaría que me dijera, para cada una de las frases que le leo, ¿hasta qué punto cree usted que es verdadera o falsa? las respuestas son un tanto estremecedoras. Pongo los resultados de alguna:

Los átomos son más pequeños que los electrones. Cerca de un 70% de los españoles encuestados opina que la frase es correcta.

Los antibióticos destruyen los virus. Alrededor de un 75% de los españoles encuestados opina que la frase es correcta.

Los tomates comunes, los que comemos normalmente, no tienen genes, mientras que los tomates resultado de la ingeniería genética sí. Cerca de un 65% de los españoles encuestados opina que la frase es correcta.

Y como podéis imaginar en la comparativa con otros países no salimos ganando. Dejo un link del informe.

Conocimiento + ilusión + conocimiento + ilusión + conocimiento + saber enseñar = buen maestro. No se si será la mejor receta pero es en la que más creo.

Por cierto, me deje en la entrevista una frase un poco pomposa que he dicho en el curso a los alumnos después de que vieran el informe de la Fundación BBVA. Esto es una guerra contra la ignorancia científica, y vosotros (futuros maestros) estáis en la primera línea de batalla.

Merece la pena intentarlo, ¿no?

Gracias a Luis por la entrevista y enhorabuena por su Blog, su sección en Educa en digital y su empuje y entusiasmo! #somosquímica

Posted on viernes, mayo 24, 2013 by Héctor Busto

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22 mayo 2013

No es la primera vez, y es posible que no sea la última, que Antonio Muñoz Molina aparece en este Blog. Y aparece hablando de Ciencia en el extracto de su libro "Todo lo que era sólido". El libro entero es una recomendable reflexión. Y recomendable leer este párrafo sobre la inversión científica en este país. Os lo dejo:

Portada de Todo lo que era sólido

Y no debería importar que alguien fuera de izquierdas o de derechas o españolista o separatista para escandalizarse por igual de que se gaste mucho menos dinero en investigación científica que en fiestas patronales o en subvenciones a partidos de fútbol, a corridas de toros, a procesiones religiosas.

Posted on miércoles, mayo 22, 2013 by Héctor Busto

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17 mayo 2013

Hace poco tres año y unos pocos meses fue elegida como decana de la Facultad de Ciencias, Estudios Agroalimentarios e Informática la profesora Susana Cabredo. Se estaba en plena fase de aprobación de los títulos adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) por parte de la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación (ANECA). La ya decana me ofreció asumir la dirección de estudios de la titulación de Química y acepté. Aunque esta dirección es tanto de la titulación a extinguir (Licenciatura) como de la nueva a implantar (Grado), era esta última la que más atención requería.

Ciudad de Bolonia en imágenes

Tres años y dos meses después se acabó. Llevo más de un mes relajado del ruido casi diario de los papeles y es un buen momento de reflexión. Han sido años de mucho trabajo pero eso no debería de importar y/o asustar. Lo peor ha sido el innumerable, tremendo, gigantesco y todos los adjetivos similares que queráis poner, papeleo y burocracia que Bolonia conlleva.

Me llevo cosas muy positivas. El contacto directo con los alumnos, sus inquietudes, ilusiones, problemas y también sus carencias. Por favor, si los que me leen tenéis alguna relación con futuros estudiantes de Química… para acceder con éxito a este Grado es fundamental entrar con la Física, las Matemáticas y la Química de 2º de Bachillerato. O por lo menos con el nivel que proporcionan esas materias. Sí, la Física es difícil en el Bachillerato, y puede impedir obtener una buena media en la nota de entrada a la Universidad… pero sin esos conocimientos el primer curso de cualquier Grado científico se va a hacer muy cuesta arriba. Ah y hay que aplicar esfuerzo desde el primer momento, esa palabra perdida en este país en los últimos años. Por otro lado reconozco que el alto grado de evaluación continua que exige Bolonia, o no está asentado, o debemos de regularlo de forma que el esfuerzo de los alumnos no se dilapide en una continua entrega de trabajos, portafolios, informes…

El contacto con el resto de los profesores me ha permitido estrechar relaciones que me guardo en la maleta de los aspectos positivos. Y el día a día con el Personal de Administración y Servicios también me lo llevo como algo tremendamente satisfactorio.

Pero sin duda, la maleta esta llena de aspectos positivos relacionados con la difusión/divulgación de la titulación y de la Química. La organización de las actividades del Año Internacional de la Química en 2011 me permitió ver la necesidad de la divulgación como método eficaz de acercar la Ciencia a la sociedad. Dos hitos en ese año, la inauguración en el Auditórium del Ayuntamiento y la actividad “Soy químico por un día” para estudiantes de 4º de ESO. Esta actividad ya se ha convertido en una especie de “spin off” del Año Internacional de la Química y que venimos desarrollando durente los últimos tres años. Por otro lado la Semana de la Ciencia  ha sido año tras año un impulso para seguir con este tipo de acciones. Actividades como el debate “Ciencia 2.0” o las conferencias de Avelino Corma, Soledad Penades, Caludi Mans y Carmen Nájera han sido fuente de inspiración. La actividad Ciencia en el Café de la Luna fue el punto de partida de una aventura que ha terminado con Eduardo Saénz de Cabezón ganando el concurso nacional de monólogos científicos FameLab. Y, para bien o para mal, si existe este Blog es gracias a todas estas experiencias.

Pero la burocracia de Bolonia ensombrece en demasiadas ocasiones todo lo anterior. Memoria, fichas, guías docentes, cronogramas, horarios, fechas de examen, grupos, informes de seguimiento, reconocimientos, tablas de adaptación, encuestas de satisfacción, programa de evaluación del profesorado, tasas de éxito, tasas de abandono, tasas de graduación… ¿Es necesario tanta burocracia para, por ejemplo dar correctamente el temario de Química Orgánica siguiendo el Vollhardt? Es el mismo temario que se da, por ejemplo, en la Universidad de Berkeley (Universidad de dondé es profesor el autor del libro). ¿Necesitaban las titulaciones científicas (Química, Física, Matemáticas...) unos cambios de plan de estudios para converger a Europa, cuando en su inmensa mayoría los temarios, contenidos, laboratorios, seminarios eran y son los mismos que se dan en las mejores universidades europeas y americanas? Creo que no. Ciencias, que por cierto, están muy bien colocadas en los rankings tipo Shanghai. Típico giro de 360º… Leo en el informe de expertos sobre la reforma de la Universidad la necesidad de eliminar la gestión como mérito para acceder a las diferentes escales del profesorado. Pero para eso hay que reducir la gestión a su mínima expresión. Una gestión que pueda ser llevada a cabo por parte del Personal de Administración y Servicios y libere al profesor para las tareas que se le deben exigir, docencia, investigación y divulgación y/o difusión de la misma. El actual nivel de gestión que impone Bolonia y/o ANECA necesita una profunda revisión si realmente queremos un nivel óptimo de Universidad (y no hablo ya de excelencia). No me imagino a un profesor de Oxford, pongo por caso, dedicado a la gestión como actualmente se hace en las Universidades españolas.

Lo dicho, me quedo con lo positivo, valoro lo negativo y ahora a volver a disfrutar de la investigación y por supuesto la divulgación! Y de la docencia, por supuesto!!!

Posted on viernes, mayo 17, 2013 by Héctor Busto

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10 mayo 2013


Se que hay bastantes post dedicados a este tema, pero no he querido dejar pasar la ocasión, y después de hablar de uno de los habituales fármacos empleados en enfermedades coronarias (la heparina), hablar del otro gran protagonista químico en estos tratamientos, la nitroglicerina.

La nitroglicerina es uno de los compuestos químicos que yo llamaría “divulgables”.  Tiene historia, tiene personajes y tiene una dualidad entre el bien y el mal que lo hacen tremendamente atractivo. Es evidente que el mal lo encontramos en la aplicación más conocida, como explosivo. En una reciente entrada del blog de Moléculas a reacción  se habla de esa cara oscura (o no tanto) de la molécula, una molécula extremadamente sensible y peligrosa. 

Molécula nitroglicerina

La nitroglicerina fue sintetizada por Ascanio Sobrero en 1846 y fueron publicados los resultados en 1847 (hay algunos textos que atribuyen este hecho al químico francés Antoine Jerome Balard). En ese mismo año dio una conferencia con demostración incluida; una pequeña explosión. Como muchas veces en aquella época de químicos intrépidos, uno de los análisis rutinarios era el organoléptico. La probó (hace falta tener valor para probar algo que sabes que es explosivo…) y le produjo un fuerte dolor de cabeza. Posteriormente fue Alfred Nobel quien empleo su poder explosivo, pero esa es otra historia... o no...

 
Ascanio Sobrero

Parece ser que quien primero intentó empelar la nitroglicerina como medicamento en 1849 fue Constantin Hering, pero con un uso homeopático, siguiendo el acientífico principio de “semejante cura a semejante”. Nombró a la nitroglicerina como glonoina, acrónimo nada menos de: gl(iceron) + o(xígeno) + n(nitrógeno) + o(xido) + ina. Como su ingesta provocaba tanto dolor de cabeza, pensó que “homeopáticamente” lograría quitar los dolores de cabeza. Y no le funciono…

Ya más científicamente en serio, Thomas Lauder Brunton había estado trabajando con una molécula llamada nitrito de amilo y en 1867 descubrió una interesante relación con la disminución de los síntomas de la angina de pecho. Y en 1876 reportó que la nitroglicerina tenía unos efectos similares al nitrito de amilo, con dolor de cabeza incluido, pero dudo en darlo a los pacientes… En estas, William Murrell fue quien empezó a utilizar la nitroglicerina en el tratamiento de la angina de pecho en 1878 y publicó sus resultados en la revista Lancet en 1879. Empezó probandola el propio William, de  forma sublingual, observando fuertes latidos de su corazón. Luego extrapoló los resultados con 35 personas que experimentaron sintomas y resultados similares. Antes de su empleo como fármaco y anticipándose a las lógicas preocupaciones por el ya sabido potencial explosivo de la sustancia, el químico británico Willian Martindale, explicó que en las dosis del medicamento, este era estable y “perfectly inexplosive- it cannot be detonated.”

También aparece en alguna referencia bibliográfica dos singularidades datadas sobre el año 1860 en las fábricas de explosivos de Alfred Nobel. En primer lugar, los lunes por la mañana los trabajadores de la fábrica a menudo se quejaban de dolores de cabeza que desaparecían durante los fines de semana. En segundo lugar, los trabajadores de las fábricas que sufrían de angina de pecho o de insuficiencia cardíaca, a menudo experimentaban alivio del dolor en el pecho durante la semana de trabajo, pero volvía los fines de semana. No he encontrado referencias exactas de esto, lo que sí parece cierto e irónico, es que al propio Alfred Nobel en 1890, los médicos le recomiendan nitroglicerina para su dolencia cardíaca. Escribió, en octubre de 1896, a tan solo 7 semanas de su muerte:

“. . . No es que la ironía del destino que me han recetado nitroglicerina para tomarla internamente! Lo llaman trinitrina, para no asustar a la farmacia y al público.”

En 1998, 150 años después del descubrimiento de la nitroglicerina, tres investigadores recibieron el premio Nobel (otro guiño del destino) por el demostrar las propiedades del óxido nítrico, verdadero responsable de la acción de la nitroglicerina como vasodilatador. Y en toda esta acción tiene mucho que ver un aminoácido azufrado llamado cisteína del que seguro hablaré más veces en este blog. Pero eso es otra historia.

Por cierto, os preguntaréis el porqué aparece la palabra vino en el título del post. Que mejor forma de relajarse después de esta sesión científico-histórica que tomarse una copa de buen vino. Pues cuando os la estéis tomando, mováis la copa haciendola girar como buen experto y veáis las lagrimas que deja el vino, sabed que es glicerol. El glicerol es otro nombre de la glicerina, que nitrandola nos da… nitroglicerina ;)

Un vinito para terminar al terminar de leer el post. Rioja, por supuesto...


Algunas referencias:

N. Marsh, A. Marsh Clin. Exp. Pharmacol. Physiol. 2000, 27, 313–319.

L. J. Ignarro Proc Natl Acad Sci USA 2002, 99, 7816–7817.

W. B. Fye Clin. Cardiol. 1995, 18, 426-427.

Esta entrada participa en el XXV Carnaval de Química, alojado en nuestro blog del ISQCH, “Moléculas a reacción

 


Posted on viernes, mayo 10, 2013 by Héctor Busto

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05 mayo 2013


El pasado sábado visité la exposición de La Rioja Tierra Abierta www.lariojatierrabierta.com que actualmente acoge la ciudad de Haro bajo el lema Luces de modernidad. Es muy probable que lo que me extrañó a mí no fuera apreciado por mucha gente, por la mayoría de la gente que visita la exposición. Deformación profesional.

El caso es que la exposición en su primera parte en el palacio de Bendaña estuvo francamente bien. Poder apreciar cuadros vistos en libros de texto durante y en otras múltiples fuentes en los que asoman a nuestra realidad Carlos III, Fernando VII y Gaspar Melchor de Jovellanos y enlazarlos con la Historia y la Historia particular de La Rioja es una oportunidad única. 

Gaspar Melchor de Jovellanos


¿Y qué llamo mi atención? Un cuadro de Fausto d’Elhuyar y más concretamente el texto explicativo que al lado del cuadro trata de enmarcar al personaje y su actividad con su tiempo. Por dos veces el texto decía que los hermanos d’Elhuyar habían sintetizado el wolframio. No voy a entrar en el debate wolframio-tungsteno. En esta ocasión me voy a parar en la palabra sintetizado. Voy a ceñirme a mi entrada en este blog sobre la Síntesis  y a la definición que la RAE da en su acepción Química: proceso de obtención de un compuesto a partir de sustancias más sencillas. 

Fausto d’Elhuyar


No es cuestión de ser científico o no. Es cuestión de cultura científica. ¿Acaso los hermanos d’Elhuyar obtuvieron el wolframio a partir de sustancias más sencillas? ¿Hicieron Química Nuclear? Es evidente que las palabras más correctas son descubrir y mejor aún aislar por lo que sabemos de la historia de este elemento de la tabla periódica. Y así suele aparecer en los textos, incluso en la wikipedia.

Es obvio que este tipo de exposiciones están gestionadas por profesionales que no son químicos, físicos o matemáticos (aunque algún supervisor científico no estaría mal) pero… ¿no debería de ser esto cultura general? En 3º de ESO se introduce la Química con la nomenclatura y con excesivos procesos memorísticos. Y con este equipaje es con lo que se quedan la mayoría de los que no irán por “ciencias”, como por ejemplo los futuros educadores de primaria, o los futuros jueces, o los fururos historiadores... De esto también hablé en un post sobre enseñar a enseñar Química. ¿No sería mejor incidir en aspectos más conceptuales, que no son difíciles, como tener claro la diferencia entre síntesis, aislamiento, descubrimiento…? Y por cierto, la Historia de la Ciencia da mucho juego para introducir estos conceptos.

En fin, ya se que puede parecer anecdótico decir sintetizado o aislado pero seguramente la rigurosidad que la exposición ha tenido a nivel artístico, histórico… ha sido excepcional. ¿Por qué no también a nivel científico? Por lo demás merece la pena la visita a Haro, a su exposición y a su histórico Barrio de la Estación.

Posted on domingo, mayo 05, 2013 by Héctor Busto

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